martes, 6 de marzo de 2007

Tarde de lluvia

Que mal repartido está el mundo...

Todo el día sin parar, lloviendo a mares, como desearían que lloviera en mi tierra algunos días más al año, en julio y agosto, para llenar bien las uvas que ya tienen buen color y grado (y que hacen que luego uno encuentre en una tienda en Gent un vino de su tierra, un Estrella dulce de moscatel, para ser exactos),..

Y yo aquí, en mi cuarto, mirando por la ventana como el agua azota una abadía, oscura, seguramente de la humedad y el frío, como todos los edificios de estas tierras, acostumbrados ya a estar continuamente mojados.
Aguaceros por lo constante pero que distan mucho ser temporales, con su aparente calma, sin rayos, truenos ni centellas, con una caída fina, de la que se ve a través de la luz en las farolas y en los charcos pero no mirando al cielo ni al horizonte.

Solo encuentro una manera de enfrentarme a esta situación: quedarme en mi cuarto y rememorar mi clima con un buen bocadillo de jamón serrano con aceite de oliva.

1 comentario:

Anónimo dijo...

En la tierra que adoptas por tuya hace mucho aire, pero no llega el agua... Debo confesar que me apena no estar allí porque me encanta disfrutar de los días de lluvia si estoy refugiado del frío y el agua... Ver cómo se baña una ciudad tan bonita debe ser, cuanto menos, un buen momento en soledad, escuchar el silencio en los tiempos que corren es un tesoro amigo! Disfrútalo